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JA03: Los desafíos geoeconómicos de la integración vertical y la subcontratación en la industria aeroespacial
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La industria aeroespacial global se ha visto directamente impactada por los recientes conflictos bélicos y sus implicaciones geoeconómicas. Desde mediados de marzo, la empresa estadounidense Boeing solicitó a sus proveedores evaluar los efectos en la cadena de suministro derivados de este enfrentamiento. Airbus y Embraer (empresas francesa y brasileña, respectivamente) enfrentan la misma situación, agravada por tensiones geopolíticas, el bloqueo en el estrecho de Ormuz y la modificación de la demanda de aeronaves comerciales y militares en Medio Oriente. A diferencia de lo que se suele pensar, las grandes ensambladoras no producen íntegramente sus aeronaves. Se trata de una cadena de suministro altamente globalizada y fragmentada: un solo Airbus A380, por ejemplo, integra más de 4 millones de componentes fabricados por 1.500 compañías en 30 países. Los tiempos de entrega de aeronaves promedian alrededor de 12 años, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA por sus siglas en inglés). La cadena de valor se estructura en cuatro niveles interdependientes: • Estructuras y ensamblaje principal (motores y aviónica), • Componentes y subensambles (actuadores, sensores, válvulas), • Partes críticas y componentes básicos (pernos, sujetadores, amortiguadores), • Materias primas. Esta especialización extrema y certificación rigurosa de proveedores hace que la industria sea particularmente vulnerable a disrupciones geopolíticas, convirtiéndola en un claro ejemplo de cómo los conflictos regionales generan efectos sistémicos en sectores estratégicos de la economía global y replantean el papel de las periferias en busca de mayor rentabilidad y explotación por parte de las grandes empresas. | |
| Presentaciones | |
Los desafíos geoeconómicos de la integración vertical y la subcontratación en la industria aeroespacial La industria aeroespacial global se ha visto directamente impactada por los recientes conflictos bélicos y sus implicaciones geoeconómicas. Desde mediados de marzo, la empresa estadounidense Boeing solicitó a sus proveedores evaluar los efectos en la cadena de suministro derivados de este enfrentamiento. Airbus y Embraer (empresas francesa y brasileña, respectivamente) enfrentan la misma situación, agravada por tensiones geopolíticas, el bloqueo en el estrecho de Ormuz y la modificación de la demanda de aeronaves comerciales y militares en Medio Oriente. A diferencia de lo que se suele pensar, las grandes ensambladoras no producen íntegramente sus aeronaves. Se trata de una cadena de suministro altamente globalizada y fragmentada: un solo Airbus A380, por ejemplo, integra más de 4 millones de componentes fabricados por 1.500 compañías en 30 países. Los tiempos de entrega de aeronaves promedian alrededor de 12 años, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA por sus siglas en inglés). La cadena de valor se estructura en cuatro niveles interdependientes: • Estructuras y ensamblaje principal (motores y aviónica), • Componentes y subensambles (actuadores, sensores, válvulas), • Partes críticas y componentes básicos (pernos, sujetadores, amortiguadores), • Materias primas. Esta especialización extrema y certificación rigurosa de proveedores hace que la industria sea particularmente vulnerable a disrupciones geopolíticas, convirtiéndola en un claro ejemplo de cómo los conflictos regionales generan efectos sistémicos en sectores estratégicos de la economía global y replantean el papel de las periferias en busca de mayor rentabilidad y explotación por parte de las grandes empresas. Ponencias del panel Dilemas éticos y de seguridad nacional en la subcontratación aeroespacial: soberanía tecnológica, derechos humanos y aplicación militar En la subcontratación corporativa en el sector aeroespacial, existe una dependencia tecnológica en un marco de cuestionable soberanía y eficiencia que compromete la autonomía de las empresas aeronáuticas en su dualidad civil y militar (Boeing, Airbus, Embraer, Comac, Sukhoi). En este escenario, la reciente desglobalización impulsada por Estados Unidos enfrenta una tensión en los mecanismos de defensa de los derechos humanos y responsabilidad social corporativa. De esta manera, la subcontratación aeroespacial no es solo una decisión exclusivamente corporativa, sino que está vinculada a fuertes decisiones políticas y militares motivadas por la necesidad de satisfacer la necesidad de recursos críticos para su operación. Desde la perspectiva ética, los pilares fundamentales de la cooperación internacional (interdepedencia económica y el institucionalismo basado en prácticas democráticas) cuestionan el papel estatista en las corporaciones aeroespaciales que los motivan a contratar proveedores en otros países con estándares laborales laxos o cuestionables. Así, analizándolo desde la base teórica, se cuestiona el dominio del espacio (Lefebvre, 1974) que ejerce el poder corporativo impulsado por la agenda política y militar de la figura estatal sobre las comunidades locales en donde existen las fábricas de proveedores y manufactura con el único objetivo de satisfacer las necesidades productivas del ensamblaje final, sin importar cómo estos proyectos reconfiguran las dinámicas del lugar. Gobernanza global vs. control estatal: una aproximación desde la teoría de sistemas complejos a la reconfiguración de la industria aeroespacial. Desde la Teoría de Sistemas Complejos (TSC) es posible abordar a la industria aeroespacial como un sistema sociotécnico adaptativo. Desde esta perspectiva, la industria no es una simple cadena de suministro lineal, sino una red compleja de agentes heterogéneos interconectados. Cada uno de los actores involucrados (ensambladores, propietarios, operadores y encargados de mantenimiento y reparación) funciona como un agente autónomo con sus propios objetivos, reglas y capacidad de adaptación, cuya interacción genera propiedades emergentes que no pueden reducirse a la suma de sus partes. A través de la TSC se puede explicar como la subcontratación internacional produce interdependencias no lineales en eventos como la disrupción de pernos y piezas pequeñas por parte de proveedores en Emiratos Árabes Unidos y Asia –causado por el conflicto de Irán en el estrecho de Ormuz–, afectando económicamente a las aerolíneas y arrendadoras de aeronaves en sus proyecciones de flota para la capacidad de abastecer la demanda en el transporte aéreo. Adicionalmente, mientras agentes representantes de gobernanza global (OACI, IATA) buscan la eficiencia y estandarización del sistema a nivel mundial, existe una respuesta contraria del sector político y militar que interviene fuertemente en los márgenes de acción de dichas agencias. De esta manera, existe una aproximación dual en donde la lógica económica de la subcontratación choca con los objetivos estatales en sus agendas políticas. En este sentido, el Estado altera las formas de operación y autoridad de estas agencias en un sistema complejo en donde la gobernanza global se fragmenta anulando toda capacidad de resiliencia y control en los eventos geopolíticos de diferente naturaleza. Globalización y vulnerabilidad: los riesgos geoeconómicos de la subcontratación internacional en la industria aeroespacial En la subcontratación internacional del sector aeroespacial, existe interdependencia asimétrica motivada por la reducción de costos y la eficiencia operativa en los diferentes procesos de construcción de las aeronaves. No obstante, la vulnerabilidad de las grandes ensambladoras (Boeing, Airbus, Embraer, Comac) se ve afectada por disrupciones geopolíticas (conflicto Rusia-Ucrania, EE. UU. – Irán, sanciones económicas a China) evidenciando una paradoja de eficiencia y vulnerabilidad. En este escenario, aportaciones fundamentadas en la Teoría de la Interdependencia Compleja (Keohane y Nye, 1977) explican cómo a través del concepto de “vulnerabilidad”, existen implicaciones geoeconómicas que van mas allá de la temporalidad del conflicto y como en este escenario, el poder militar no es el único factor que influye las decisiones a nivel internacional, motivadas por las interacciones intergubernamentales. Ejemplos claros, como la fragmentación de la producción de aeronaves Airbus A380 (más de 1500 proveedores fragmentados en 30 países diferentes) dan evidencia de cómo existen fallas que se traducen en demoras para los clientes (aerolíneas, arrendadoras) y usuarios. Estas empresas subcontratadas como agentes adaptativos, demuestran una sensibilidad a disputas geopolíticas que van desde las resistencias locales y conflictos bélicos desencadenado efectos cascada a nivel mundial. | |
