Programa de actividades
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Resumen diario |
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JB09: Militarización, capitalismo de guerra y tecnologías del poder en el ordenamiento geopolítico mundial.
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Militarización, capitalismo de guerra y tecnologías del poder en el ordenamiento geopolítico mundial. La militarización contemporánea desborda ampliamente los límites de lo castrense. Ya no se trata únicamente del despliegue de fuerzas armadas o la acumulación de arsenales, sino que atraviesa la economía global, los regímenes tecnológicos, la gestión de las fronteras, el control de poblaciones y los imaginarios culturales. Vivimos en un momento en que las guerras se libran de manera simultánea en territorios físicos, en infraestructuras digitales, en cadenas de suministro y en el espacio informacional. Ante ello, se hace necesaria una mirada crítica y multidimensional sobre este fenómeno que parta del reconocimiento de que la distinción entre guerra y paz se ha distorsionado profundamente, a partir de una lógica militar que permea instituciones civiles, orienta inversiones tecnológicas, estructura relaciones geopolíticas y legitima formas de violencia que a menudo permanecen invisibilizadas. Frente a ello, resulta indispensable construir marcos de análisis que articulen la economía política del armamento, el papel de nuevas tecnologías como inteligencia artificial, drones y ciberguerra, así como las transformaciones en los actores del conflicto y las resistencias que emergen ante la normalización de la guerra. Así, el presente panel busca analizar críticamente las dimensiones contemporáneas de la militarización mundial a partir de un enfoque interdisciplinario que trascienda la comprensión estrictamente castrense del fenómeno, examinando sus vínculos con la economía política global, el desarrollo tecnológico, las disputas geopolíticas y los mecanismos de control social, con el fin de contribuir a una comprensión más compleja de los conflictos actuales y sus implicaciones para el orden internacional. Ponencias del panel Arquitectura de la agresión: El conflicto EUA, Israel e Irán a la luz de sus Complejos Militares Industriales. La ponencia analiza el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán desde la perspectiva de los complejos militares-industriales y su relación con la economía global contemporánea. Sostenemos que la guerra no debe entenderse también como un mecanismo económico que favorece la acumulación de capital mediante la producción y consumo continuo de armamento. Para ello estudiamos las capacidades militares de Irán, especialmente en drones y misiles, y las comparamos con la enorme red tecnológica y empresarial que articula a Estados Unidos e Israel. Se destaca la profunda interdependencia entre ambos complejos militares-industriales, financiados mediante ayudas militares, exportaciones de armas y alianzas estratégicas. Empresas como Lockheed Martin, Boeing, Raytheon, Elbit Systems o Israel Aerospace Industries aparecen como actores centrales de una economía altamente militarizada. Asimismo, subrayamos cómo la industria armamentista estadounidense domina el comercio global de armas y depende del gasto público masivo para sostener su expansión tecnológica y económica. Según el autor, la destrucción bélica permite renovar mercancías militares y mantener activo el ciclo de acumulación capitalista. Por último planteamos una crítica ética y política: la guerra se presenta como defensa o seguridad, pero en realidad encubre intereses económicos y reproduce un sistema que transforma la violencia y la destrucción en oportunidades de negocio. Estrategias securitarias de la hegemonía estadounidense en la era Trump: militarización y capitalismo de guerra en América Latina Esta ponencia examina las estrategias de seguridad y militarización desplegadas por la administración Trump en América Latina como parte de una estrategia más amplia de consolidación del capitalismo estadounidense en la región. El argumento central sostiene que la política de seguridad de Estados Unidos durante este periodo no puede entenderse de manera aislada, sino en articulación directa con los intereses económicos y comerciales que están en el centro de una rearticulación de la hegemonía estadounidense. Desde esta perspectiva, la militarización trasciende el despliegue de fuerzas armadas para convertirse en un instrumento de ordenamiento geopolítico: una tecnología del poder que reafirma fronteras (políticas y sociales), a la par de crear las condiciones de seguridad que el capital estadounidense requiere para operar en la región. Así, la "guerra contra el narco", la presión migratoria y las amenazas arancelarias funcionan como dispositivos complementarios que, lejos de contradecirse, operan de manera coordinada para rearticular la hegemonía de EE.UU. frente a un escenario de competencia intercapitalista. La ponencia propone un análisis que articula economía política, relaciones internacionales y estudios críticos de seguridad para visibilizar las formas en que la violencia estructural de la militarización sostiene (y legitima) un orden económico asimétrico en el continente. Este enfoque permite examinar la militarización como tecnología de poder que organiza simultáneamente territorios, poblaciones y relaciones económicas, trascendiendo su comprensión estrictamente castrense para revelar su función estructural en el ordenamiento geopolítico contemporáneo. Del cuartel al dato. Militarización, vigilancia digital y poder en México. El Estado mexicano atraviesa simultáneamente dos procesos que se articulan y se refuerzan mutuamente. Por un lado, una profundización sostenida de la militarización de la seguridad pública; por otro, la consolidación de una gubernamentalidad algorítmica, es decir, una nueva racionalidad de gobierno sustentada en la vigilancia digital permanente, el procesamiento masivo de datos y la toma de decisiones mediada por algoritmos. Mientras el Ejército mexicano ha asumido funciones que históricamente correspondían a instituciones civiles, ha ido incorporando de manera gradual tecnologías avanzadas para el ejercicio de sus atribuciones, así como el acceso a grandes bases de datos justificado por razones de seguridad, particularmente en torno a la desaparición de personas. Todo ello ha convertido a las Fuerzas Armadas en un actor central de una reconfiguración profunda del ejercicio del poder en México, en la que la seguridad opera como el principal eje de justificación tanto de la militarización como de la expansión de la vigilancia digital sobre la población. Esta transformación no puede comprenderse sin atender su dimensión internacional. Israel y Estados Unidos desempeñan un papel estructural en este proceso: el primero, a través de la venta de tecnologías de vigilancia —como el spyware Pegasus y otros sistemas algorítmicos desarrollados en el contexto de sus operaciones militares en Gaza— y del entrenamiento de cuerpos de seguridad mexicanos; el segundo, mediante la transferencia de doctrinas de seguridad, equipamiento militar y plataformas tecnológicas basadas en big data e inteligencia artificial. Así, la gubernamentalidad algorítmica del Estado mexicano no es un fenómeno doméstico aislado, sino el resultado de una inserción específica en el capitalismo de guerra global, en la que México no se encuentra aislado. El paramilitarismo como antítesis de la seguridad humana. La militarización de la vida cotidiana en Colombia y el Levante El paramilitarismo constituye un proyecto político reaccionario de clase ubicado en la extrema derecha. Su función histórica ha sido garantizar la preservación de estructuras de poder económico y político mediante el uso sistemático de la violencia. En este sentido, opera como antítesis de la seguridad humana, pues profundiza la militarización de la vida cotidiana, reproduce la doctrina de seguridad nacional y delega funciones coercitivas del Estado en cuerpos paralegales. Desde una perspectiva teórica, el concepto de hegemonía negativa permite explicar el surgimiento y consolidación de este fenómeno. Cuando las clases dominantes son incapaces de construir consenso social, recurren al terror como mecanismo de dominación. Este patrón ha aparecido en distintas experiencias histórico-políticas, aunque el paramilitarismo mantiene elementos estructurales constantes: la construcción de un enemigo común, la defensa de la propiedad privada, la imposición del orden mediante la fuerza y la naturalización de la violencia como práctica política. En contextos de capitalismo dependiente, estas dinámicas adquieren una dimensión más profunda. La transferencia de recursos hacia países centrales, la alta concentración de la tierra y de la riqueza, el bloqueo de reformas redistributivas y las fracturas étnicas y sociales dificultan la construcción de consensos estables. Ante la ausencia de hegemonía, las élites recurren a estrategias de dominación violenta que aseguren estabilidad política. En este marco, el paramilitarismo no debe entenderse únicamente como un fenómeno militar, sino como una forma de ordenamiento social y político. Su objetivo no es solo eliminar opositores, sino reorganizar relaciones sociales, controlar territorios, disciplinar, etc. La violencia deja de ser excepcional y se convierte en mecanismo cotidiano de regulación social. Tal como plantea Lechner con la noción de valor de orden, el temor y la necesidad de estabilidad terminan justificando prácticas autoritarias y violentas. | |
